«¡Qué la fiesta del Rosario nos convierta en manantiales de vida, de dulzura y de esperanza!»

0
136
Foto: Alejandro Moreno.

Redacción. La ciudad de Cádiz renovó un año más el voto con su Patrona y Alcaldesa Perpetua, la Virgen del Rosario. Aunque la provincia de Cádiz ha pasado a nivel de alerta 0 por la pandemia de la Covid-19, lo que ha supuesto la eliminación de todas las restricciones de aforos y horarios, la Iglesia de Santo Domingo de la capital gaditana acogió la mañana del 7 de octubre, la Solemne Función del Voto, manteniendo el uso de mascarillas, en una ceremonia que estuvo presidida por el obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy.

El deán de la Catedral de Cádiz, Ricardo Jiménez, fue el encargado de renovar, un año más, el voto a la Patrona. El padre Ricardo comenzó su discurso haciendo referencia a la pandemia que estamos sufriendo. «Este año no ha sido fácil. Los efectos terribles de la pandemia de la Covid-19 han dejado unas marcas terribles en nuestra sociedad. Muchos de nuestros ancianos han estado solos sin poder ver a sus seres queridos. Hay tantas personas que han visto como su salud ha quedado gravemente mermada. Muchos puestos de trabajo se han visto amenazados. Hemos tenido que reinventar nuestras demostraciones de cariño, nuestras fiestas más populares y nuestras devociones más arraigadas. Y tristemente hemos tenido que despedir a muchas personas muy queridas, separaciones para las que no estábamos preparados aunque la certeza de la fe en la resurrección nos ha sostenido y alentado».

A pesar de todo, el deán de la Catedral puso en valor la actitud mostrada por los gaditanos en estos duros momentos. «Madre amada, Cádiz es un pueblo luchador que no se deja doblegar fácilmente por las adversidades. Ha sido un año difícil pero también hemos sabido pelearlo con gallardía sin perder en ningún momento nuestro carácter risueño y alegre, pues somos una tierra acostumbrada a mirar al futuro con esperanza».

Así, en esta renovación del voto, Jiménez Merlo afirmó que «una vida sin fe es una vida vacía, que sólo encuentra consuelo en la satisfacción inmediata y que fácilmente se olvida del mañana y del hermano. Madre, que nunca renunciemos a la lucha de la fe por conformarnos con una vida cómoda y egoísta».

De esta manera, el sacerdote, en representación del Cabildo Catedral, pidió por las víctimas que están sufriendo el ataque de esta pandemia; por las familias, para que se atiendan sus necesidades; para dar solución al paro, la infravivienda, la pobreza, las personas sin hogar, las familias rotas, el aborto, la droga, los inmigrantes no integrados…; por nuestros gobernantes, para que busquen siempre el bien común, un bien que supera los intereses partidistas e ideológicos, que sean capaces de construir puentes de diálogo y encuentro. «Que los valores del Evangelio sigan impregnando la conciencia y el actuar de nuestros gobernantes para que puedan seguir construyendo un futuro de verdadero progreso animado por la Caridad e inspirado por una actitud de servicio. También, por nuestra iglesia diocesana, por los miembros que la componen y por aquellos alejados de la fe. Que los cristianos sepamos hacernos presentes y visibles en esta sociedad cada vez más plural, sin complejos y con humildad, porque no podemos renunciar al mandato de tu Hijo de seguir anunciando el Evangelio para que todos conozcan a nuestro Señor y se salven».

Por su parte, el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy, aseguró que «hoy es un día de alegría para Cádiz porque celebra a su Patrona. También porque hoy volverá a salir en procesión por las calles. Será la primera en procesionar entre nuestras casas, como una madre que acude al reencuentro con sus hijos por la ciudad y congrega a todos a su alrededor».

Mons. Zornoza recordó también todo el sufrimiento que hemos pasado por la pandemia hasta llegar al día de hoy. «Recordamos ahora cuando acudimos a la Virgen al comienzo de la pandemia pidiendo auxilio y después también. Con su ayuda hemos aceptado la voluntad de Dios y hemos sentido su compañía e intercesión en todo este tiempo. Volvemos ahora heridos por lo que hemos sufrido, pero no queremos olvidar cuánto nos ha hecho madurar el tambalearse nuestras seguridades, al temer por nuestros familiares y amigos, al arriesgar la salud y los bienes, porque todo ello nos ha hecho más humanos y más cristianos. Ha acrecentado nuestra esperanza en el Señor y en la seguridad de la salvación que viene de Él. Ha relativizado muchas viejas seguridades, a veces poco consistentes, y ha revalorizado nuestra capacidad de amar, de ayudar, de compartir, desarrollando nuestra caridad, hemos valorado más nuestra fe».

Asimismo, el prelado expresó que «la festividad del Rosario nos convierta en manantiales de vida, de dulzura y de esperanza, de forma que ofrezcamos a los demás lo que tan gratuitamente hemos recibido de Dios a través de María. Entonces la alabaremos, no sólo con los labios, sino también con el corazón y con la vida. Imitemos la fe de María, porque su fe es una fe que se pone en camino».

Por último, el obispo diocesano hizo referencia a los nuevos objetivos que marca el nuevo Plan Pastoral, encaminado a evangelizar desde la sinodalidad y caminando todos juntos como Iglesia, y a la apertura local del Sínodo de los Obispos que tendrá lugar el próximo 17 de octubre en la Catedral de Cádiz.

Ante los buenos datos que está arrojando la pandemia en las últimas semanas, con tasas bajas de contagio, en esta edición volverá a celebrarse la procesión de alabanza, que partirá de Santo Domingo a las 18.30 horas. El recorrido, que ha priorizado calles anchas para respetar las medidas de seguridad, discurrirá por: Compás de Santo Domingo, Plocia, Plaza de San Juan de Dios, Calle Nueva, Calle San Francisco, Valenzuela, Avenida 4 de Diciembre, San Juan de Dios, Sopranis, y Compás de Santo Domingo. Como novedad, Nuestra Señora del Rosario saldrá a las calles de Cádiz en parihuela, para permitir así que los cargadores puedan mantener la distancia de seguridad.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here