La Cofradía del Nazareno de Santa María presentó y bendijo la nueva cruz arbórea que portará la venerada imagen del Regidor Perpetuo. Será utilizada en la próxima Peregrinación Extraordinaria por los barrios y parroquias de Extramuros en Cádiz. El acto se celebró el viernes 22 de agosto, tras la Santa Misa de Hermandad, en la capilla de la Iglesia Conventual de Santa María.
La obra fue realizada por el imaginero sevillano Enrique Lobo Lozano, con amplia experiencia en la imaginería procesional andaluza. La cruz es fruto de una donación de hermanos de la corporación y de los cargadores que acompañan cada año al Nazareno y a la Virgen de los Dolores.
El hermano mayor, Jacinto Plaza, destacó: “Esta cruz no es solo madera trabajada, es la muestra del cariño de muchos hermanos que han querido regalarle algo al Señor”. Añadió: “Cuando lo veamos salir con ella por las calles, sabremos que ahí va también un pedacito de cada uno de nosotros”. También agradeció al autor su entrega: “Ha puesto su arte y sensibilidad en cada detalle. Gracias a su trabajo, nuestro Nazareno llevará una cruz que une tradición, belleza y fe”.
La pieza está construida en madera de cedro canadiense en hueco. Es un material noble y ligero, lo que permite reducir al mínimo el peso. Así se evitan tensiones en la talla, ya que el esfuerzo recae en los tobillos. El acabado presenta textura arbórea, llagueado dorado en tono nogal, pintura al agua con materiales reversibles y una terminación a la cera natural. El proceso se desarrolló durante tres meses, desde mayo hasta su bendición en agosto.
El imaginero explicó que en sus cruces suele incluir un detalle íntimo: un documento con oraciones y referencias a la actualidad, guardado en el interior. “Siempre lleva unas oraciones, como un documento donde hago referencia a la actualidad. Es mi manera de rezar también”. Según señaló, este gesto permitirá a futuras generaciones conocer el contexto en que fue creada. “Cuando tengan que restaurarla, hallarán un pergamino con referencias al Papa, a la guerra y a detalles de la época”.
El autor expresó su emoción al recibir el encargo de la Cofradía del Nazareno de Cádiz: “Cuando recibí la llamada del Regidor Perpetuo me temblaron las piernas. Hoy siento orgullo y me considero como un gaditano más”. Recordó que su vínculo con la ciudad nació en la infancia, cuando su padre lo llevaba a los Trofeos Carranza. Desde entonces aprendió a amar a Cádiz.
Con más de 80 cruces realizadas, aseguró que esta ocupa un lugar muy especial en su trayectoria: “Me siento con un orgullo y con una medalla que llevo colgada del Regidor Perpetuo, que me acompañará siempre”.
Finalmente, confirmó su intención de asistir a la cita de finales de agosto: “Será un verdadero y auténtico placer. No me la quiero perder y creo que él me concederá el no perdérmela”.

