Redacción. El sector agroalimentario de economía social en Cádiz está consolidado y con fuerte arraigo territorial. Enfrenta grandes retos, como el relevo generacional y la digitalización. Un estudio de la Diputación de Cádiz, con la participación de 50 entidades, confirma esta situación. Los resultados servirán para el Plan Integral de Impulso, Fortalecimiento y Consolidación de las Empresas de Economía Social del Sector Agroalimentario, dentro del proyecto europeo Agrosocial.
El estudio muestra un tejido histórico y consolidado. Casi la mitad de las entidades se fundó antes de 1999. Las demás surgieron a partir de 2000, con la expansión agroalimentaria, y tras 2015, impulsadas por la economía social. Entre 2020 y 2025, la creación fue menor debido a incertidumbres y crisis sucesivas.
La mayoría de estas cooperativas tiene una base social reducida: 37 % son microentidades (1–10 personas) y 25 % son pequeñas (11–50 personas). Solo 20 % son medianas (51–250 personas) y 17,5 % supera las 250 personas. Esto genera un tejido empresarial atomizado, con estructuras internas ajustadas y dependencia de pocos socios.
En cuanto a la actividad principal, el sector está dominado por la agricultura (40 %). Le siguen la pesca (24 %) y la ganadería (15 %). Otras áreas, como servicios (11 %), transformación (8,7 %) y distribución (2,2 %), tienen menor presencia.
Los datos de edad muestran que 58 % tiene entre 46 y 60 años, 28,9 % entre 30 y 45 y 13,3 % más de 60. La escasa presencia de menores de 30 años revela un reto de relevo generacional, el principal problema para 33,3 % de las entidades. Otros retos son el insuficiente apoyo institucional (20,5 %) y los problemas de comercialización (17,9 %), junto a necesidades de infraestructuras, visibilidad, competencia, cambio climático y rentabilidad económica.
De cara al futuro, 57 % se proyecta como más tecnológica, 41 % como digitalizada y sostenible y 27,3 % con mayor participación femenina. Solo 18,2 % percibe un futuro pesimista. Para lograr estos objetivos, priorizan la inversión en infraestructuras (32,5 %), el relevo generacional (20 %) y la modernización tecnológica (17,5 %). También consideran clave la mejora de procesos, la capacitación, la promoción y marketing y el apoyo institucional (15 %).
El nivel de digitalización es bajo: solo 9 % está completamente digitalizada y 60 % carece de canales de venta virtuales. Sin embargo, 65,9 % muestra interés en formación tecnológica, comercialización, seguridad alimentaria, gestión, producción sostenible e igualdad de género.
En igualdad de género, aunque 90 % cree que hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades, la presencia real de mujeres en consejos rectores es reducida; la mitad no tiene ninguna.
Entre las innovaciones más necesarias destacan la maquinaria y equipamiento moderno (61,9 %), las tecnologías de gestión y digitalización (57,1 %), técnicas de producción y manejo avanzadas (52,4 %), nuevos productos y formulaciones (50 %) y energías renovables y eficiencia energética (35,7 %).
Recientemente, la Diputación presentó un avance del estudio en Algeciras. Asistieron representantes del sector agroalimentario de economía social de la provincia. El proyecto europeo Agrosocial, con participación de la Diputación a través del IEDT, busca dinamizar e impulsar la economía social en España y Portugal. Está cofinanciado al 75 % por la Unión Europea, mediante el FEDER, dentro del Programa INTERREG España-Portugal, con un presupuesto de casi 2 millones de euros, de los cuales 236.000 € se destinan a Cádiz.

