Redacción. El Palacio Provincial acogió la sesión solemne en la que Abel Ippólito Ruiz ingresó como académico de número en la Real Academia Provincial de Bellas Artes de Cádiz.
El acto contó con la intervención de la presidenta de la Diputación de Cádiz, Almudena Martínez, quien destacó el trabajo de la Real Academia para mantener viva la historia y la cultura de la provincia.
Además, la incorporación de Ippólito introduce un perfil novedoso. Es un dibujante de cómics y referente educativo por su labor en la Escuela de Arte de Cádiz.
Según la presidenta, este paso engrandece el prestigio de la institución y amplía su influencia, atrayendo a un público más joven hacia la cultura.
Martínez ensalzó el valor del cómic, describiéndolo como un arte que sirve de primer contacto de niños y niñas con la cultura.
Señaló que esta disciplina ha inspirado otras artes, como el cine, y destacó que Ippólito demostró que el cómic y la novela gráfica poseen identidad propia.
También afirmó que pueden emocionar y transmitir valores al mismo nivel que cualquier otra rama artística.
La presidenta subrayó que la Diputación de Cádiz impulsa la cultura en toda la provincia mediante la Fundación Provincial de Cultura.
Promueve el acceso al cine, teatro, literatura, danza y conciertos musicales, incluso en los municipios más pequeños. Así, se igualan territorios y se garantiza el acceso a equipamientos culturales.
Durante el acto, la presidenta recordó al dibujante sanroqueño Carlos Pacheco, Medalla de la Provincia en 2016 y fallecido en 2022, considerado uno de los dibujantes de cómics más reconocidos a nivel internacional.
La sesión se celebró en el Salón Regio del Palacio Provincial con la presencia de numerosos académicos y representantes institucionales.
Asistieron los diputados Vanesa Beltrán y Antonio Aragón. El secretario general, Bernardo Palomo, leyó el acta de nombramiento, mientras que Francisco Pérez Valencia presentó a Ippólito.
Posteriormente, el nuevo académico pronunció su discurso titulado ‘Funambulistas caminando en la niebla’. El acto concluyó con la clausura del presidente de la Real Academia, Pablo Juliá.

