Redacción. Cuando una persona afronta una intervención quirúrgica, es normal sentir dudas. Ese temor crece si la operación es compleja. En ese contexto, conocer la experiencia del cirujano aporta calma. Sin embargo, también ayuda contar con la mejor tecnología disponible. Así se reduce el riesgo. Además, aumentan las probabilidades de éxito en los objetivos de la operación.
En esta línea, la cirugía laparoscópica 3D ha supuesto un avance decisivo. Permite abordar cirugías complejas con una visión más real del campo quirúrgico. En estas intervenciones, el equipo utiliza gafas especiales para ver en tres dimensiones. El instrumental es el mismo que en la laparoscopia convencional. Aun así, la diferencia está en la imagen. Y esa mejora se nota tanto en el paciente como en el profesional.
El jefe del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar y el Hospital Quirónsalud Marbella, Enrique Aycart, señala beneficios concretos. Por un lado, destaca una mayor exactitud y control. Esto resulta clave en maniobras complejas. Además, aumenta la precisión de los movimientos del instrumental. Por otro lado, mejora la percepción del campo quirúrgico. La imagen reproduce bien la profundidad entre órganos. Por ello, el cirujano trabaja con más seguridad. Asimismo, se reduce el tiempo quirúrgico en determinados procedimientos. Especialmente, al realizar suturas laparoscópicas, anastomosis y cirugías complejas.
Además, el doctor Aycart subraya ventajas para el equipo quirúrgico. En operaciones largas, se reduce el cansancio visual. También se facilita la identificación anatómica. En consecuencia, puede disminuir el riesgo de complicaciones. Del mismo modo, esta tecnología acelera la curva de aprendizaje. Según explica, los cirujanos jóvenes progresan antes que con la laparoscopia en dos dimensiones.
En cuanto a las indicaciones, la laparoscopia 3D se recomienda en cirugías previstas como complejas. No obstante, el especialista pone el foco en las cirugías oncológicas digestivas. Con mejor visibilidad y profundidad de campo, se realizan disecciones más exigentes con mayor exactitud. Además, se aprecia mejor la relación de los tumores con otros órganos del abdomen. Esto facilita una linfadenectomía más compleja. Y esa información ayuda a la estadificación del tumor. Por tanto, se apoya el estudio microscópico. También se toman decisiones sobre tratamientos adyuvantes, como quimioterapia o inmunoterapia.
El doctor Aycart señala, además, que ambos hospitales fueron pioneros en su zona. Y añade que la usan cada vez con más frecuencia. “Ya hemos intervenido a más de 100 pacientes con esta técnica”, afirma. Según indica, los resultados han sido muy satisfactorios.

